Ayer lo pasé de muerte viendo el Barça – Madrid, y no únicamente porque al final se clasificó el equipo que yo quería…

Realmente, las condiciones eran las ideales:

- Yo soy del Espanyol, razón por la cual en estos partidos siempre (y cuando digo siempre, es siempre) disfruto… Porque gane quien gane, puedo chotearme del que pierde… Ji ji ji (aunque reconozco que, ya que estamos, prefiero que gane el Barça, y más ahora. Me parece un equipo con una ética infinitamente mayor… A mí lo de destrozar piernas a go-gó, no me mola nada. Lo de hacer cuento constantemente, tampoco. Y lo de las declaraciones violentas y salidas de tono, todavía menos).

- Vivo en un barrio con un alto índice de inmigración latina… Lo que viene a significar que, de 80 personas que habíamos en el bar, 10 éramos españoles, 2 o 3 moricos, y el resto latinos… Vamos, que nos faltó poco para ponernos a bailar salsa.

- Fui a ver el partido con un forofo desaforado del Barça, así que picarlo era facilísimo.

- Y jugaba Pinto, que yo creo que en realidad es actor de comedia, en lugar de portero.

Total, que al final fue una FIESTARRACA de la lecheeeeeeeeeeeeeeeeeee. Cada vez que el juego se desplazaba hacia la portería del Barça, el bar en pleno gritaba “Noooooooooooooo, PINTOOOOOOOOOOOOOOOOOO, nooooooooooooooooo”, y luego nos partíamos (menos con los dos goles, claro, ésos sólo los celebró la única mesa de todo el bar que era del Madrid. En completa harmonía y calma, sin malos rollos. Otro punto a favor).

Cuando salía Cristiano con carita de pena, o Ramos intentaba sacar de dos metros más adelante de donde le tocaba (yo les expliqué que era porque no sabía contar), el bar EXPLOTABA en risas. Y cuando Pepe tenía el morrazo de hacer ver que le habían zurrado, el CACHONDEO era tal que hasta se olvidaban de las patadas que él sí había repartido.

Cuando el Barça marcó, los chavales de al lado nuestro (yo creo que puertorriqueños, de unos 18 años, y para hincarles el diente, si tuviesen algún añito más, para qué mentir) montaban tal FIESTA que, de verdad de la buena, poco nos faltó para ponernos a bailar el “Ai si eu te pego” como si no hubiese mañana ni pasado (y conste que no me parece bien el restriegue de celebrar los goles así en el campo de juego).

¡¡Ah!! Y gracias Puyol por  no defraudarme y QUITARTE LA CAMISETA.

Y, cuando  ya acabado el partido, me dirigí hacia mi casa (a tan sólo 100 metros del bar), me encontré a un grupillo de jovenzuelos (entre los que se encontraban nuestros vecinos de mesa), con una caja en forma de ataúd y una foto de Mou dentro, bailando y danzando alrededor, gritando “purrrrqué” y cantando no sé qué canción…

En serio, el resumen es DESTERNILLANTE. Y pienso volver a ver toooooooooooodos los Barça-Madrid allí. Mucho más divertido que en todos esos bares en los que todo es SUFRIMIENTO y MALOS ROLLOS y gente berreando en MAL y súper AGOREROS (¡¡viva las nuevas generaciones de culés!!), y tal…

(Y que no se enfade nadie, porfa… Que si hubiese visto el partido en Madrid y hubiesen ganado los del Real, habría hecho exactamente la misma crónica, pero al revés… Que repito: Soy del Espanyol y estoy tan acostumbrada a perder que celebro que cualquiera gane… :D )

Y cada día estoy más convencida: MI BARRIO MOLA MOGOLLÓN. ¡¡Ja!!

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