Últimamente han llegado a mis manos objetos varios para mi casa que me hacen sonreír como hacía tiempo que no me pasaba… Unos son comprados, otros regalados, y los hay también que fueron encontrados en una caja al ladito de un container (gracias, Diosmíosiesquexistes, por darle tan mal gusto a la gente del barrio, que tira preciosidades a la basura, para que yo, recicladora nata, las recoja).

Estos bowls los compré en un viaje que hice recientemente a Bruselas, por temas de trabajo. Son PRECIOSOS. En serio, en directo, todavía más. Estoy contentísima de haberlos encontrado y de haberme animado a comprarlos, pese a que mi conciencia me decía que en un mundo en el que me bajan el sueldo cada 6 meses, debería intentar ahorrar más… Pero oye, no vendrá de 10 euros, ¿no?

Las copas verdes que aquí os muestro son las que encontré en la basura… ¿¿Podéis creerlo?? 6 copas así de preciosas y de vintage, y en perfectísimo estado… ¡¡Flipante!!

Y las de vidrio ligeramente tintadas de color me las ha regalado mi madre. Son suyas, de cuando se casó, allá por el año 65. Yo siempre he estado enamoradísima de ellas, y mira… Finalmente, han acabado en mi humilde hogar. Eso sí, de 6, únicamente sobreviven 4.

Y esta tacita taaaaaaaaaan cuqui me la regaló una amiga, y le tengo un cariño bárbaro. Pero cómo no tenérselo, con lo bonita que es, la palabra que la acompaña y lo que quiero yo a L.

Imágenes by noemozica
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