Me quedan ya tan poquitos días para estar oficialmente (de mente no os digo cuánto hace que desconecté porque sería escandaloso) de vacaciones que ya huelo el protector solar sobre mi piel, los lagos de Minneapolis, el Hudson y el Mississippi, las hamburguesas de New York y las montañas que rodean Portland.

Sí, el único propósito de el primer párrafo de esta entrada era dar envidia… Muajajajaja.

Dicho lo cual, os cuento que  pareciera ser que se ha descubierto este pedaaaaaaaaaaaaazo de claustro románico en una finca privada de la Costa Brava (una pedazo de mansión en Palamós) así un poco por casualidad: una revista de decoración fue a hacer unas fotos y, aunque el dueño había prohibido que sacasen ninguna de la zona de la piscina, lo hicieron de estrangis y… ¡¡Tomaya!! ¡¡Descubrimientaco!!

Y si queréis leer un poquito más sobre el tema… Podéis ir aquí y aquí.