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1. Tienes dos líneas para presentarte.
Sería más fácil si, en lugar de tener que rellenarlas con palabras, pudiera dibujar con ellas.
2. ¿Qué es lo más excitante de dedicarte a lo que te dedicas?
La sensación de estar a punto de acabar un dibujo es muy excitante. También las horas previas a inaugurar una exposición. O la realización de cualquier intervención mural. También es excitante cuando ves que uno de tus dibujos ha conseguido entrar dentro de alguien y afectar mínimamente a su sensibilidad.
Las influencias y fuentes de inspiración de Paula Bonet son tan extensas como su sensibilidad y cultura… Entre ellas, no faltan escritores como Coetzee, pintores como Millais, directores de cine como Wes Anderson, ciudades como Berlín, barrios como el suyo, Russafa (Valencia), o historias de la vida cotiana.3. ¿Qué te inspira?
Los libros, la música y el día a día (un señor que se me acerca y me habla de cuánto se querían su hermano y un gato que éste tenía, la portada de un libro, una sombra de unas ramitas sobre una fachada, andar sin rumbo por Berlín).
4. ¿Qué te desinspira?
Un entorno desagradable. La gente desagradable. Me anulan completamente.
5. ¿Por qué te vas a convertir en una artista famosa, qué te hace tan especial?
¿Me voy a convertir en una artista famosa!!?? :S
No hay peor ciego que quien no quiere ver, amor más puro que el que sentimos hacia aquello que nos hace sentir vivos, ni anhelo más bonito que el de querer ser mejor. Siempre mejor.6. Si no pudieses hacer esto, ¿qué querrías ser de mayor?
Si no fuera capaz de dibujar, me gustaría tener la habilidad y la sensibilidad necesarias para escribir bien.
7. Dime 3 cosas que adoras.
Explicar cosas a los niños y que abran mucho los ojos. Leer una buena novela. Tomar un vino tinto en buena compañía.
8. Si pudieses ser alguien diferente, serías…
Miranda July
9. Tu personaje de ficción preferido es…
Antoine Doinel.
La inocencia y la belleza de Antoine Doinel en Les 400 Coups sólo es comparable a la candidez y la hermosura de Paula Bonet y sus dibujos…10. Nadie es más guapo/a que…
La Ofelia de Millais
11. Recomiéndame un plato y una bebida. También un bar/restaurante…
Un plato: cualquiera de los que cocina mi abuela.
Una bebida: una copa de El Miracle.
Un restaurante: Basilico, en Russafa (València).
12. Un must.
La sinceridad.
El amor es más que quererse, y Paula Bonet lo sabe muy bien. Es convertir el dolor en dulzura, y mirarse a los ojos y decírselo todo, como Truffaut i Julie Christie durante el rodage de Farenheit 451…13. Un never ever.
Perder el tiempo.
Si ella quiere, llegará a la luna… En globo con el cantante de The Eels, susurrándole palabras bonitas a un astronauta o dibujando como si el mañana no tuviese que llegar nunca… ¡¡Pero llegará!!Imágenes by Paula Bonet (puedes comprar sus cositas online clickando aquí)
Hay veces que cuesta mucho escribir de algo, porque hay que dejarlo reposar, permitir que las emociones se recoloquen, que lo que has vivido hable por sí solo, que la euforia o la impresión del momento no emborronen la experiencia… Se trata de que lo que fue, sea, y respire, y siga su curso. Y, entonces, las palabras salen solas.
Mi estancia en San Colorea fue maravillosa y, a la vez, de una dureza inusual. San Colorea es como una Tela de Araña, que te atrapa. Meterse en una casa, en la sierra de Cazorla, rodeada de desconocidas durante 10 días es, cuanto menos, una experiencia de la hostia. Si añadimos en la ecuación a dos niños, dos señoras de edad considerable, artistas como la copa de un pino, olores penetrantes (tengo un problema ENORME con los olores, porque mi olfato está hipertrofiado y lo que a la gente le huele 1, a mí me huele 100), horas eternas de costura y de encuadernación, comida estupenda, un pueblo maravilloso, buena gente, muchas horas para pensar, una hamaca en el patio y heridas que todavía no habían cicatrizado, nos encontramos con que la experiencia de la hostia se convierte, casi casi, en experiencia vital.
Recuerdo con un amor absoluto la paciencia de Carolina Leveroni para enseñarnos a coser en el Taller de Costura, la sonrisa siempre en la boca de Paqui, las artes seductoras de Vicente, la alegría de María cuando la pinté de Princesa (que es lo que era, sin duda alguna), el amor incondicional de Rosa a sus hijos, las anécdotas de su madre, las cuestas interminables, el ritmo suave y pausado, pero siempre en marcha, de Luisa y Rosario, los dibujos de Paula Bonet (fui la única que me quedé sin… Quizás así tengo excusa para volver cuando esté ella
), las casas y los árboles de Ana Bustelo, la sensación de que la gente es buena y amable porque sí, el eye liner de Anna y su acento familiar, la calma que transmitía Rocío pese a ser un manojo de nervios, la rúcula del huerto, las manos de Javi, el impacto de los parecidos, las cervezas con su tapa, los encuentros inesperados, las risas de barbacoa, el baile del 15 de agosto, las botellitas de vino mano a mano, la satisfacción de ver la labor terminada, el quebrantahuesos, el gozo de pensar que el taller de encuadernación que impartí gustó y les será útil, y tantas otras impresiones, momentos y recuerdos que es imposible glosar.
Recuerdo con más amargura la sensación de soledad absoluta que me embargó por momentos (aunque en otros, la disfruté muchísimo), el sentimiento de no pertenencia, la sensación de ser pequeñita (no es fácil estar rodeada de tanto talento), el aislamiento, la caída en el río (qué guantazo me di, madremía), las vueltas a la cabeza, los pensamientos torcidos, las tiritas en el alma y la fragilidad del corazón…
Pero todo eso fue necesario para el renacer. Para llegar a Barcelona más fuerte, curada, libre de tiritas y de lágrimas en los ojos. Para tener, de nuevo, unas ganas de escribir irrefrenables, volver a colaborar con gente, ponerme a coser como si lo hubiese hecho siempre, dibujar cosas aunque no salgan bien, decir que sí a un proyectazo chulísimo que ya está en marcha, enfrentar amistades que se iban a pique, hablar con quien ya no duele hablar, y volver a ser YO.
(Si queréis saber mi experiencia en Cazorla, y ver fotos, podéis leer mi post aquí).
Imágenes by noemozica, San Colorea & Paula Bonet
Una sección by Luisa B
Sonó el timbre y una veintena de adolescentes cruzaron el umbral de la puerta. En la pizarra quedó el texto de María Leach escrito en tiza por Ismael: “Ja no t´estime. Adiós. Adéu. Good bye. Au revoir”. Frente a la pizarra quedó ella que tantas canciones de amor había cantado, que tantos versos les había enseñado a recitar con el corazón de color rojo cereza latiendo incansable… Frente a la pizarra su cabeza imaginó unas manos destejiendo lo que un día bordaron con cariño, cortando hilos que parecían atar voluntades, borrando un dibujo cuya belleza todos habían admirado algún día… Meses más tarde, en una de esas conversaciones sin importancia en las que se revelan cosas importantes, comprendió que aquel día en el quicio de la puerta, sin que ella pudiera sospecharlo, había alguien con el que entrelazar un nuevo camino, adivinándole el pensamiento.
Paula Bonet se dibuja, y sus retratos inventan imágenes para lo que trocitos de textos de otros le sugieren. Sus lápices se entretienen enmarañando pensamientos en forma de sombras, y el rojo de las mejillas de sus protagonistas revela que detrás de cada dibujo hay una historia que late…
(…) Nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.























