Recuerdos Mendocinos

Cuando estuve en Mendoza (Argentina), visité unas cuantas bodegas de vino y de aceite. A parte de ver cómo elaboraban dos de mis productos preferidos del mundo mundial, me encantó poder disfrutar del ambiente, la luz y los aromas…

Me pareció una experiencia de lo más sensorial e inspiradora… Si alguien me dice que esa luz no es mágica, callaré para siempre. Lo juro.

Pero es que, a día de hoy, si cierro los ojos… Todavía noto los olores clavándose en mi cerebro, el frío de las cubas de acero en contraste con la calidez de la madera de roble, los olivos recortándose contra el cielo, el vino tiñendo las copas en las que hacíamos las catas… Todo vuelve a mía vía olfativa. ¡¡Me encanta!!

2 pensamientos en “Recuerdos Mendocinos

  1. Casi me impresiona más recordar el olor del aceite que el del vino…
    Son lugares industrializados ya, pero en ellos todavía desempeña un papel importante el paso del tiempo, la paciencia…
    Ya vimos que ahí no se alborota nadie porque nieve… (Ya dejará de nevar.)

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