La Edad de Hierro

Enfermamos antes de morir para poder destetarnos de nuestro cuerpo. La leche que nos nutría se vuelve aguada y amarga. Nos separamos del pecho y no s ponemos a esperar con impaciencia una vida autónoma. Sin embargo, esta primera vida, esta vida en la tierra, en el cuerpo de la tierra: ¿hay otra mejor, puede haberla? Pese a toda la tristeza, la desesperación y la cólera, no he dejado de amarla.

Fragmento de “La Edad de Hierro”, de J. M. Coetze

Imágenes via El Mundo, Bicentenario de Salta y noemozica (Cataratas de Iguazú, Argentina)

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