Bar de Carretera

Escribí estas líneas sentada a una mesa en un bar roñoso de Torreblanca, en uno de tantos trayectos interminables en el Bus que hace la ruta Teruel-Barcelona…Podría llamarse Oasis, o Casa Aurelio, o Miami… ¿Importa?

Los bares de carretera son los más tristes del mundo. Caras que van y vienen, que nunca se quedan. Caras tostadas por el sol, abrasadas por la vida, maltratadas por la luna. Caras que ya no son caras, sino espectros. Fantasmas.
Nada bueno puede suceder en un bar de carretera. Nada bueno sucederá.
Pena, dolor, tedio, violencia, indiferencia. Podredumbre. Hedor a amoníaco, a sanitarios que deshonran su nombre, a servilletas rancias olvidadas en el suelo desde hace tanto que ya nadie lo recuerda.
Teles encendidas que nadie mira. Cuadros borrados por el sol y la grasa de una cocina sin más olor que el del abandono.
Sillas de plástico, discos sin música, condones sin amor.

No sé por qué, pero le tengo cariño… Y lo quería compartir con todos vosotros.

Imágenes by noemozica (Minnesota & Argentina)

6 pensamientos en “Bar de Carretera

  1. me gusta porque me transporta, no a los bares de españa donde faltaria algo com “el olor a fritanga” pero si a bares y (ye) moteles de la ruta 66

  2. És curiós, a mi no m’inspiren violència però sí pena. Pena i manca d’amor. Suposo que és deu a la meva teoria que la gent que no reb l’estima de ningú es va apagant de mica en mica; i els bars de carretera son el lloc ideal perquè ningú no et pregunti: com va tot?
    🙂

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