El Nombre de la Rosa

Yo me senté en la iglesia, cerca de la puerta central, mientras se celebraban las misas. Y así, devotamente, me quedé dormido, y por mucho tiempo, porque, al parecer, los jóvenes necesitan dormir más que los viejos, quienes ya han dormido mucho y se disponen a hacerlo para toda la eternidad.

Fragmento de “El Nombre de la Rosa”, de Umberto Eco.

Imágenes: Morpheus & Iris, by Pierre-Narcisse Guerin y Sleep, by Bitpuddle
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