Entrevista a Luis, un emprendedor

1. ¿Cuándo nació Carballo e Estrela y con qué filosofía?

El germen de la idea se remonta a 2007. Recuerdo que tuve una especie de epifanía; un día pensé que sería genial hacer una casita para pájaros para mi hijo Jorge, que por aquel entonces tenía 3 años, e ir un día al bosque juntos y colgarla en un árbo. La idea era hacer de ese sitio un lugar especial al que poder volver con regularidad juntos, con la excusa de observarla, disfrutar y aprender del contacto con la naturaleza.

Me fui a un contenedor de basura próximo a un supermercado local y busque cajas de madera; con las pocas herramientas que tenia entones construí una casita bastante rudimentaria. No quedé satisfecho con el resultado, así que fui haciéndome con algunas herramientas, e investigando acerca del tema, y poco a poco las fui haciendo mejor, hasta que más o menos definí el diseño de lo que ahora son las casas de Carballo e Estrela. Luego nació mi otro hijo, Manuel, y la idea quedó en stand by. Por épocas, fui retomando y abandonando el tema, durante un periodo de casi 3 años.

Y en 2009 me quedé en paro. Soy  licenciado en Bellas Artes y siempre me dedique a la enseñanza. Durante los últimos 9 años había estado trabajando como profesor de secundaria, impartiendo la materia de Educación Plástica y Visual. De repente, me vi en la calle de una manera bastante abrupta y, aunque al poco me salió un trabajo temporal como comercial para una gran empresa que no tenía nada que ver conmigo, decidí decir basta  y saltar al vacío.

Aunque la enseñanza se me daba bien, nunca tuve vocación docente, y vender un producto en el que no creía era todavía mas frustrante. Fue una época muy fea, y esa fealdad había salpicado mi vida más de lo tolerable. Decidí tomarme un tiempo para mí y descubrir quién era yo y qué es lo que quería. En un principio, me volqué en la pintura, que es lo que siempre había  hecho, y me puse a trabajar en una serie para una expo que me habían propuesto… Pero resulta que el mundo de las galerías, los galeristas, las expos, los certámenes y demás dejo de interesarme al poco de terminar la carrera. No es que esté en contra de ese mundillo, pero no es lo mío. Pinto para mí, cuando me apetece, sin más pretensiones.

Estaba bastante perdido, desorientado… Fue entonces cuando recordé el buen rollo que me daba construir casas para pájaros, lo bien que  me sentía trabajando en ellas, y retome el asunto, más como terapia ocupacional que otra cosa. Cada casita que terminaba era como un pequeño amuleto con el que combatir todas las cosas feas que ya no quería más en mi vida… Y me fui involucrando hasta hacer de ello un proyecto personal.

La filosofía con la que nace y se mantiene ese proyecto es clara y sencilla, crear pequeñas piezas bellas para disfrutar y compartir con las personas que quieres. Todo lo que hago parte de un presupuesto artístico, le doy forma de manera artesanal y tiene una finalidad funcional. Para mí son pequeñas obras de arte para ser usadas sin temor a que perduren en el tiempo más de lo razonable. Prefiero que una de mis casitas termine pudriéndose con el paso de los años y la acción de las inclemencias meteorológicas a que se mantenga intacta en la cámara acorazada de un banco japonés.

 2. ¿Qué es lo que más te emociona de Carballo e Estrela?

En primer lugar, como a cualquier creador, me emociona el poder materializar imágenes mentales, dar forma física a ideas.

En segundo lugar, la respuesta de la gente. Cuando compruebas que algo en lo que crees conecta con los demás, se produce una magia muy especial. Cuando presento los productos en mercados, ferias o en la calle me encanta que alguien que pasa por delante de mi puesto se pare, se le pongan los ojos como platos y se le dibuje una preciosa sonrisa en la cara. No es necesario que me diga nada, sé que en ese instante entre esa persona y yo se ha producido una conexión especial. Ese tipo de reacciones son el combustible que mueve el motor de Carballo e Estrela.

En tercer lugar, es probablemente la primera vez que hago algo que verdaderamente tiene sentido para mí. En el pasado, fui una persona acomodada y aletargada, acostumbrada a pasar de largo sin mostrar mi potencial. Los palos que he recibido en los últimos tiempos me han hecho espabilar y ya no me conformo con tomar por bueno lo que venga. Carballo e Estrela son los cimientos de algo que estoy construyendo, cuya forma final desconozco. Se me presenta un futuro inmediato lleno de interrogantes, voy a tener que poner toda la carne en el asador y asumir riesgos, y todo eso es muy emocionante.

3. ¿Diseñas tú mismo las casitas y los comederos de pájaros?

Sí, son diseños míos. Evidentemente me he documentado y he visto mil imágenes que sin duda me han podido influir, pero la honestidad es uno de mis preceptos, no me interesa tanto la originalidad como la autenticidad.

4. Y la madera, ¿la escoges tú mismo en el bosque?

Las casas están hechas con  madera de pino país, que es como se llama aquí al pino gallego. Esa madera la compro en un aserradero donde trabajan muy bien, la sirven bien cepillada, con  una veta bonita y sin nudos.

Únicamente recojo en el bosque los palitos de apoyo anexos al agujero de entrada, que están realizados con ramas de falso ciprés de Lawson, una variedad originaria de Estados Unidos y Japón. Descubrí un pequeño bosquecillo de este ciprés cerca de donde vivo y voy allí regularmente con mis perros a pasear, escoger y seleccionar aquellas ramitas del suelo que por su estado y grosor se adapten a mis necesidades.

 5. Explícame el proceso de creación. Me fascina…

Es bastante sencillo y jovial. Todas las piezas que conforman las casas, comederos, tirachinas y demás están hechas a partir de plantillas realizadas sobre cartulinas de colores. Una vez que tengo la imagen definida en la cabeza la paso a papel, determino las medidas y las dibujo a escala real sobre cartulina que recorto con cúter o tijera.

Empleo las plantillas para marcar las formas sobre madera y las corto a mano o con maquinaria eléctrica dependiendo del caso. En cuanto tengo todas las piezas toca pintarlas y unirlas mediante cola para madera. No empleo ni un solo clavo. Así que podríamos resumir el proceso como un divertido ejercicio de dibuja, corta, pega y colorea.

6. ¿Piensas ampliar el negocio con otros productos?

Sí. Durante el pasado otoño, fui materializando aquellas ideas que a lo largo del verano se iban almacenando en mi cabeza: 6 modelos de casas nuevas, comederos y tirachinas, los cuales acaban de sumarse a la oferta de productos.

La próxima primavera estará llena de novedades. Ahora tocar llevar a la práctica proyectos antiguos y nuevos, rescatar viejas ideas y apostar por otras más recientes.

Estoy bastante ilusionado con esta nueva etapa,  ya que de salir según lo planeado, supondrá una ampliación no solo de la gama de productos, sino también del espectro de actuación. Quiero probar con materiales nuevos para mí y aprender de otras disciplinas que hasta al momento me eran ajenas. En las últimas fechas he conocido mucha gente interesante: ceramistas, lutieres, marroquineros, costureras…

Quiero iniciar una relación de colaboración con alguna de esta gente y  ver que sale…

¿Qué es lo que hay en mi cabeza? Prefiero no hablar de proyectos mientras no sean una realidad, soy un poco supersticioso en ese sentido…

7. ¿A quién te encantaría regalarle una de tus casitas?

Es curioso que me preguntes eso porque he estado trabajando en una casita especial que quiero regalar. La persona a quien irá destinada no tiene ni idea de mis intenciones, ni siquiera me conoce.

Es alguien a quien admiro, no personalmente, ya que como dije no nos conocemos, pero sí su labor, la cual se encuentra dentro de mis referentes actuales.

Supongo que  podemos considerar que se trata de algo así como un regalo-tributo, una manera de decir ¡Hey tío, me encanta lo que haces! Pero será un regalo condicionado, a cambio quiero fotos de la casa colgada.

Como dije antes, prefiero no hablar demasiado de proyectos en vías de realización para no gafarlos, así que no voy a dar nombres.

8. ¿Tienes alguna colgada en tu casa? ¿Dónde? ¿Tiene algún habitante?

Vivo en un 4º piso sin balcón ni terraza, así que no, no tengo ninguna colgada, para eso ya tengo los verdes y frondosos bosques gallegos. De las cuatro que colgué la última temporada, me robaron tres, sólo una se mantiene en un precioso ciprés azul del Atlas. La he ido a visitar estos últimos días y allí sigue. Creo que de momento no está habitada. La colgué tarde, ya terminando el verano, sólo por el placer de verla allí. Es posible que algún murciélago hiberne en ella hasta la primavera, luego ya veremos si algún pajarillo desea ocuparla.

9. Tú pájaro preferido es…

Pues la verdad es que al leer tu pregunta me he dado cuenta de que no tengo ningún pájaro favorito… Me pasa un poco con todo, no tengo pintor favorito, ni grupo musical favorito… Me cuesta quedarme sólo con un elemento de un conjunto. Pero si un grupo de encuestadores radicales me secuestrara y, tras pegarme con cinta americana a una silla, me enseñaran una tenaza oxidada con la que según sus amenazas me arrancarían todos los dientes si no les digo cuál es mi pájaro favorito diría que el Pico Picapinos, supongo que porque cuando era enano WOODY WOODPECKER era uno de mis dibus favoritos. (Y las urracas parlanchinas otro).

10. Me flipa el logo. ¿Es diseño tuyo? ¿De dónde viene?

Sí, es diseño mío.  Hubo un momento en que esto de hacer casitas dejó de ser una simple terapia ocupacional, entonces decidí tomármelo en serio y  me di cuenta de que mis casitas tenían un sello e identidad propia pero les faltaba un logo bajo el que acogerse. Tenía el nombre pero tardé en dar con la imagen, deseché muchos diseños, quería algo sencillo, partí de formas geométricas elementales: círculo, triángulo y cuadrado donde ubicar la iconografía que deseaba. En el círculo situé una hoja de carballo, que  es como llamamos al roble en gallego, en el cuadrado una estrela, la voz gallega de estrella. En el triangulo debía ir el pajarillo, pero no funcionaba, así que sumé el circulo y el cuadrado para crear un forma que abrazase a la imagen que llevara en su interior. Supongo que en esa época de búsqueda de identidad personal (en la que todavía estoy inmerso), el roble y la estrella simbolizaban el deseo de descubrir quién soy mediante una fórmula en la que tener los pies en la tierra y soñar eran ingredientes a partes iguales, el pájaro es un símbolo universal de libertad, y uno no puede ser quien es si no dispone de un mínimo de libertad.

Imágenes by Luis Portabales
Anuncios

3 pensamientos en “Entrevista a Luis, un emprendedor

  1. ¡En serio que entrevista tan inspiradora, creo que, a ratos, todos nos deberíamos para, escuchar a nuestra intuición e instintos, arriesgarnos y seguirlos! Además, las casitas de pájaro son preciosas y tiene algo mágico el crear objetos que luego se pueden fundir con la naturaleza y convertirse, de forma positiva, en parte de ella…

  2. Pingback: Emprentevista: Carballo Estrela | noemozica & her stuff

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s