Cinco horas con Mario

La gente nunca era la misma, pero la densidad no decrecía. (…) Eran bultos obstinados, lacrimosos, que se aferraban a su mano como ventosas o la forzaban a inclinarse, primero del lazo izquierdo, luego, del lado derecho.

Fragmento del libro “Cinco horas con Mario”, de Miguel Delibes

Imágenes by Ignacio Chávarri

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