Y aquí estamos, de nuevo…

Volver de vacaciones tiene cosas buenas y cosas malas… No creo que haga falta que os lo explique. Pero just in case. Es un sentimiento agridulce, con grandes dosis de bitter, pero también momentos de lo más empalagosos.

Mi vuelta a la realidad española, recién aterrizada de (y adaptada a) la americana, se resumiría en la palabra GUANTAZO.

Lo peor es el reajuste. El pasar de no pensar en nada a pensar en todo. De haberte olvidado de un país dirigido por retrasados mentales y habitado por (en general y con excepciones) gente que aplaude más a quien tima que a quien sale adelante a base de sudor y trabajo, a darte de bruces con todo: con tu(s) gobierno(s) haciendo de las suyas, con tus vecinos y el bakala o la bachata a toda hostia, con la señora que va a la tienda y decide que todos los que estamos en ella tenemos que saber que quiere comprar hígado pero no queda (que no chille, hostiaaaaaaaaaaaa, gritaba yo en mis fueros más internos… por no rasgarme las vestiduras, y tal), con el dependiente del súper metiéndole bronca a los clientes, con la gente hablando fuertísimo en el metro y utilizando el cláxon como si eso tuviese que arreglar algo, con las amigas emparejadas por los siglos de los siglos (¿amén?), con loskg. de más que no tienes ni idea de cómo quitarte, y con una sensación de desazón aclaparadora e intimidante.

Pero a la vez, lo mejor es también el reajuste. Volver a poner los pies en tu piso, y sentirte en casa. Ponerte a limpiar (no, esto no es bueno, es una chusca) y darte cuenta de que quieres deshacerte de objetos que ya no encajan, y hacerlo, y redecorar un poco, y quitarle “peso” a lo que te rodea. Y estrenar las pocas cosas que has traído contigo de tu última aventura. Y pasar horas con tus amigos, muchísimas horas, de ésas que pasan como si fuesen minutos. Y contar y que te cuenten. Y reírte. Mucho mucho mucho mucho mucho.

Y luego están las cosas prácticas, como volver a la rutina del sueño, de la comida, del barrio, de los dependientes conocidos, de levantarte y preparte el café y la tostada, del trabajo… Sí, también del trabajo. Y esto es fácil, es como que tu cuerpo tiene memoria de forma, y se adapta rápidamente. El problema es la mente, no la carne ni los huesos.

Y el BLOG. Un mes de descanso mútuo, de aire. Un mes para tener claro que seguiré con él, al menos mientras mi escaso tiempo me lo permita. Un mes de ideas, de descubrimientos valiosísimos, de amores consumados, de ilusión y de sentirme cómoda con quien soy y con lo que os explico.

Así que aquí estoy de nuevo, lista para la nueva temporada… Tres, dos uno… ¡¡Despegamos!!

Imágenes by noemozica (Village & Green Line (NY), Pintada en Collblanch (L’Hospitalet) & Bench at the Powderhorn Lake Park (Minneapolis)
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6 pensamientos en “Y aquí estamos, de nuevo…

  1. Pues ES BIEN, porque te echábamos de menos!

    Piensa que también hay gente como nosotras, que no chilla, que se queja, que lo da todo en el trabajo para que el día de mañana sea más y mejor…

    Tus fieles seguidoras que te dan la bienvenida! 😉

    • ¡¡Y yo a vosotras!! Jejeje… (Mira que yo hablo alto, pero cómo me molesta el tema de la chabacanería…).
      Un abrazote!!!!!!!!!!!!!

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