Pastel de calabacín, mozzarella al limón y cebolla caramelizada

Por petición popular, os cuelgo la receta de un pastel que hice anoche, para cenar. Es sencillo y muy fresquito, y la verdad es que la combinación de sabores es espectacular.

Está inspirado en uno que vi en Pinterest, aunque muy adaptado, porque todos sabemos (y si no los sabéis, ya os lo cuento yo) que yo y los quesos no somos los mejores amigos del mundo. La receta original es ésta, por si a alguien le apetece probarla.

pastel_calabacín_mozzarella_limón_cebolla_caramelizada

Allá vamos (todo muy aproximado, pq no pesé absolutamente nada):

INGREDIENTES

– 1 paquete de pasta brisa (o de hojaldre si, como yo, no tenían pasta brisa en el supermercado). Podéis hacerla vosotros mismos pero, sinceramente, las que venden están lo suficientemente buenas como para no perder tiempo y energías.

– 1 calabacín grandecito

– 1 bola de mozzarella grande (la mía era de 180 gr)

– 1/2 limón

– 1 cebolla grande

– 1 cucharada grande de azúcar

– 1 vasito de agua

– 1 chorrito de ron

– sal

– aceite

PREPARACIÓN

– Lo primero que hay que hacer es caramelizar la cebolla. La cortamos finita (o a taquitos, o como os dé la gana) y la ponemos en una olla, a fuego medio, con el agua y el ron. Cuando ya esté tiernita y se haya evaporado la mayor parte del agua, añadimos el azúcar y subimos el fuego. Cuidado, porque se pega enseguida, así que te toca estar pendiente e ir dando vueltas. Reservamos.

(Nota: yo la hago así porque queda muy rica y me parece más ligera que caramelizada en aceite, pero la podéis hacer como os dé la gana, eh!)

– Mientras se va haciendo la cebolla, rallamos la mozarella en un bol. Le añadimos la ralladura de la piel del medio limón bien finita, y el zumo, y dejamos macerar. Reservamos.

– Con una mandolina (o a mano, con paciencia), cortamos el calabacín en rodajas muy finitas. Reservamos.

– Pre-calentamos el horno a 180ºC.

– Estiramos la masa en el recipiente en que vayamos a hornear el pastel (redondo, a poder ser, porque queda más cuqui). Ponemos una capa que lo cubra, pero finita, de cebolla caramelizada (si os sobra, daréis buena cuenta de ella como acompañamiento de quesos, foie, en ensalada, etc), luego extendemos la mozzarella macerarda encima y, por último, disponemos con cuidado (y una mijilla de gracia) las rodajas de calabacín. Ponemos un poquito de sal por encima, y un chorrito de aceite, y al horno.

– El tiempo de horneado depende de cada masa y cada horno, pero va de los 30 a los 40′. Cuando veas que ya está dorada por arriba, comprueba si está bien hecha por la base. ¿Sí? Pues fuera, y a reposar un ratito. ¿No? Apaga el grill y hornea sólo por abajo un ratito más. Después, la sacamos del horno y la dejamos reposar.

El momento de comerla es cuando esté templadita. ¡¡Canelita fina, amigos!!

(Perdón por el churro-foto, pero no tenía pensado hacer post, y además era de noche, así que no había nada naíta de luz. Si la hacéis, ya me diréis qué os parece… ^_^)

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