Barbarie(s)

Barcelona se ha despertado con un olor a quemado que nos recuerda la barbarie, la tragedia. Una nube de humo nos envuelve, nos abraza, y nos grita a quien queramos oírlo que somos monstruos, que el ser humano es el más mezquino de los que pueblan el planeta.

Se’ns crema la terra, i els autors, com sempre, caminaran impunes pel carrer, mentre la resta mirem estupefactes el que ens envolta. Andalucía, Baleares, Galicia, Valencia, y volvemos a Catalunya. Lo que es nuestro, lo más sagrado, aquello que lleva siglos allí, ya no lo está. Y ni siquiera nos quedan lágrimas que verter, porque se nos secan, como la garganta, con un ambiente que, 200 y pico km. más hacia el sur, no nos permite respirar. No quiero pensar el INFIERNO y el MIEDO y la DESESPERACIÓN in situ. No puedo.

Y no sólo es eso. Es también enterarte de barbaridades cotidianas, que sucen a tu alrededor, y en las que tú eres el epicentro, sin saberlo. Pena infinita al conocer una historia de la que apenas me dejaron ver la cima (GRACIAS). Gracias infinitas por la protección, por la reacción y por hacerme sentir que, frente al monstruo que acecha en la oscuridad, están los amigos para encender luces, una tras otra.

De momento, sigo durmiendo por las noches, veremos cuánto dura…

(Del Gobierno y su dictadura, hoy, mejor no hablamos…)

Imágenes by Fred Einaudi, Linda KimSiddartha Babbii & Tony Huyhn

Un lugar para quedarse: María Herreros

Una sección de Luisa B.

Mi madre haciendo campaña en plena plaza del pueblo.

Recuerdo cómo fui testigo del momento en que nuestro vecino le sacó esta foto, escondido tras las cortinas de casa, meneando la cabeza en señal de desaprobación…

Esta mañana, Rafael encontró el retrato mientras recogía trastos viejos en casa de sus padres y vino a traérmelo. Me ha hecho pensar en cómo algunas de las cosas que más te mortifican de niño, son las que más orgulloso te hacen sentir cuando eres mayor. MI MADRE HACIENDO CAMPAÑA.

Los talentos de María Herreros son arrolladores: su estilo inconfundible, su pasión por los clásicos (y las clásicas) del cine, sus composiciones sencillas y la fuerza de sus personajes poseen un don especial para fijarse en la memoria… No hace falta conocerla personalmente para adivinar que cuenta una energía desbordante y que está dispuesta a emplearla en que su talento llegue muy lejos y en compartirla

Un lugar para quedarse: Katie Harnett

Una sección de Luisa B.

“Papá, no seguirás pensando en la compra de la casa y todo eso de las inmobiliarias, ¿verdad?”

Pd.- atención, padres: los niños se dan cuenta de (casi) todo.

Todos conocemos la sensación de recibir un regalo que nos gusta pero no siempre prestamos atención al papel que lo envuelve. Las ilustraciones de Katie Harnett son el regalo y el papel que lo envuelve. Son capaces de hacernos disfrutar de su belleza, de los trazos de los lápices que nos trasladan a nuestros dibujos de la infancia, de la historia que sugieren… Pero traspasan los límites del papel y crean una atmósfera que logra aislarnos de la realidad que nos rodea e incorporarnos en la suya: nos hace espectadores de circo y paseantes en una noche de invierno y chicas solas en un jardín botánico inusual…

Un lugar para quedarse: Ana Bustelo

Una sección de Luisa B.

Frente a nosotros un fotógrafo y un espejo. Laura mira a la cámara. Yo, al espejo.

Me cuesta creer que han pasado la misma cantidad de años por los dos desde aquel primer 9 de noviembre en el que Laura me propuso que nuestros aniversarios fuesen diferentes, que los celebrásemos haciéndonos siempre la misma foto.

Llevábamos un año juntos y ella ya hablaba de los años que estaban por venir sin ningún pudor, con la seguridad de quien no pasó por ninguna ruptura anterior y cree que el amor es para siempre…

Doce años más tarde, me ha convencido. No hay trece que pueda con nosotros: nos quedan muchos 9 de noviembre para seguir posando.

Ana Bustelo sabe trasladarnos a atmósferas de épocas pasadas con la autenticidad de quien dibuja siguiendo un estilo propio y desde allí deja que nuestro subconsciente recree historias que vimos en películas y álbumes familiares. No conforme con sumergirnos en otras épocas, sigue explorando nuevos caminos con trozos de papeles de colores, con estampados, con la precisión de su dibujo… Nos quedan muchos lugares que visitar de su mano.

Un lugar para quedarse: Missmi

Una sección by Luisa B.

Volver a empezar: Barcelona, Cádiz, Lisboa, Berlín… Marcos, Berto, Andrei, J…. y J. aún duele… Aún está a mi lado la Silvia que fui junto a él en los últimos tiempos…

Esta vez marcho sola, elijo destino sin seguir a nadie más que a mis sueños. Poco a poco soy capaz de levantar la vista y ver un horizonte de poesía donde antes solo era capaz de ver noticias de sucesos en una hoja de periódico en gris y negro. El equipaje lo llevo por dentro. También dentro llevo nuevas ilusiones y la certeza de que ante mí queda mucho bueno por vivir…

Miu Mirambell (Missmi) transmite emociones a través de los personajes y animales de minucioso trazado que pueblan sus impecables composiciones.

Un lugar para quedarse: P Strange

Una sección by Luisa B

Antes no eras así. Te recuerdo llegar un lunes cualquiera entre flores silvestres. Nadie tarareaba canciones absurdas con tanta alegría nada más despertarse. Ése eras tú.
En algún momento te sumergiste bajo el agua, buceaste entre recuerdos que sabían a castigo y, aún no mereciéndolo, decidiste aislarte de cara a la pared.
Te traje flores pero tú ya no estabas. Y las flores no sobrevivieron bajo el agua…

P. Strange colorea con puntos personajes a los que, a partir de una sola pista, ya sentimos que nos gustaría conocer. Pedro sabe qué pista elegir para que el protagonista nos fascine.

Un lugar para quedarse: Kaatje Vermeire

Una sección by Luisa B

Dice Martín que sabe que se acerca el invierno porque anoche Marcos encendió la calefacción por primera vez desde el pasado mes de marzo; lo notó en los cristales ahumados de su cocina mientras sacaba del horno un pastel de puerros. Martín me cuenta que su cabecita de pájaro anda dándole vueltas a la idea de cambiar de rama: a la suya apenas le quedan un par de hojas y ni por esas le alcanzan los rayos de sol de la mañana… Si aún no se ha mudado, es porque no quiere ofender al brazo que le acunó entre flores durante el verano… Yo le digo que a la rama no le importará con la seguridad que antes de conocer a Martín decía que los pájaros no hablaban…

Las composiciones de la belga Kaatje Vermeire son mágicas: actúan como unos prismáticos especiales que permiten ver lo invisible y dejan clara evidencia de que ante nuestros ojos, a veces ciegos, hay mucha belleza oculta…

Un lugar para quedarse: Paula Bonet

Una sección by Luisa B

Sonó el timbre y una veintena de adolescentes cruzaron el umbral de la puerta. En la pizarra quedó el texto de María Leach escrito en tiza por Ismael: “Ja no t´estime. Adiós. Adéu. Good bye. Au revoir”. Frente a la pizarra quedó ella que tantas canciones de amor había cantado, que tantos versos les había enseñado a recitar con el corazón de color rojo cereza latiendo incansable… Frente a la pizarra su cabeza imaginó unas manos destejiendo lo que un día bordaron con cariño, cortando hilos que parecían atar voluntades, borrando un dibujo cuya belleza todos habían admirado algún día… Meses más tarde, en una de esas conversaciones sin importancia en las que se revelan cosas importantes, comprendió que aquel día en el quicio de la puerta, sin que ella pudiera sospecharlo, había alguien con el que entrelazar un nuevo camino, adivinándole el pensamiento.

Paula Bonet se dibuja, y sus retratos inventan imágenes para lo que trocitos de textos de otros le sugieren. Sus lápices se entretienen enmarañando pensamientos en forma de sombras, y el rojo de las mejillas de sus protagonistas revela que detrás de cada dibujo hay una historia que late…

Un lugar para quedarse: Brianda Fitz James Stuart

Una sección by Luisa B

¿Sabrán las sirenas que en los barcos unos reman para que otros lleguen a puerto?

¿Sabrán las sirenas que hay aquí arriba hay una mujer que mira el mar y que cada día de la travesía fantasea con la idea de deshacerse de capas de vestido, enaguas y corsé y lanzarse al mar, y nadar entre peces, mientras inventa un nuevo destino alejado del que han decidido quienes la esperan en la otra orilla?

¿Sabrán las sirenas que cada noche observo al marinero que se queda en la proa, cuando los demás duermen, y que le imagino capaz de escuchar cantos que los demás no llegamos a intuir, y que disfruto más esos segundos en la noche que los previos rodeados de posibles pretendientes, y manjares suculentos, y licores servidos en copas de cristal de bohemia?

¿Sabrán las sirenas que una mañana me levantaré en Estambul echándolas de menos…?

Brianda Fitz James Stuart es un espíritu inquieto que siempre anda metido en saraos interesantes y trabaja como diseñadora de la segunda línea de La Casita de Wendy.

Un lugar para quedarse: Marina Anaya

Una sección by Luisa B

Mi cabeza, mis labios, mis manos… Todo lo importante estaba allí. Lo demás era diminuto. ¿Qué era un avión esperando emprender el vuelo? ¿Qué era  la ciudad entera de Berlín cuando yo solo pensaba en un pequeño apartamento de Roma?. ¿Qué era el resto de mi vida si no iba a poder compartirla como lo había hecho esa última semana… ? Aún así, mi otra mano -la mano diminuta y sin importancia- siguió agarrando la maleta…

Marina Anaya despierta la ternura del espectador con cada personaje que pinta, no hace falta que nos parezcamos a ellos para que recordemos que algún día sentimos lo que ellos están sintiendo en ese instante en que su pincel los paralizó. Mirarlos y sentirnos identificados será buena señal porque, casi seguro, significará que alguna vez nos hemos enamorado.